domingo, 10 de agosto de 2014

Un hermoso rincón de Francia: Normandía y el Río Sena.- 1ª Parte

Navegando por el río Sena, desde la Costa Florida hasta París 

 

La costa normanda en Etretat. Foto etretatrestaurant.com


Un grupo de asociados de la Federación Española de Periodistas y Escritores de Turismo FEPET, hemos aceptado recientemente una interesante propuesta de la empresa CroisiEurope, con el fin de conocer y difundir, las características de sus cruceros fluviales por el río Sena. Fue concretamente la navegación que tuvo lugar entre los días 19 y 24 del pasado mes de Julio y esta es la pequeña crónica de ese viaje. 

Cabe decir de entrada, que todos los aspectos de este crucero, el servicio, las comidas y las visitas han sido excelentes. Hemos tenido también la suerte de contar con un guía en español exclusivamente para nuestro grupo.

Aunque anteriormente había realizado diversos recorridos por los ríos más importantes de Europa, esta era mi primera experiencia en un “hotel fluvial” de nuestro continente. Y en verdad que ha resultado insuperable. 

Era además una magnífica oportunidad para visitar de nuevo Francia y Normandía, el año en que se conmemora el 70º aniversario del Desembarco de los Aliados durante la II Guerra Mundial, y el 100º del inicio de la I Gran Guerra.

Llegada al puerto de HONFLEUR, en Calvados de Normandía 


Honfleur. El viejo puerto. Foto Wikipedia


La cita era en Paris, a orillas del Sena, en el Muelle de Grenelle, no muy lejos de la Torre Eiffel. Desde allí un autobús nos llevó en apenas 3 horas hasta la región de Normandía, a orillas del Canal de la Mancha. Nuestro destino era concretamente la villa de Honfleur, en el Departamento de Calvados, en la margen izquierda de la desembocadura del Sena, frente al gran puerto de El Havre.

Nuestro barco estaba atracado en la dársena grande del puerto, muy cerca del centro histórico de esta villa marinera. El autobús nos dejó en el mismo muelle, junto a la escala de acceso al buque. Con una excelente organización de acogida, el embarque fue inmediato. Ni siquiera tuvimos que ocuparnos de las maletas. En menos de cinco minutos estábamos acomodados en nuestros camarotes y con nuestro equipaje disponible. Eran las 6 de la tarde. 


La Motonave MS FRANCE 


El MS FRANCE,  que nos habría de servir de barco y de hotel durante los próximos días, nos hizo a todos una magnífica impresión. Blanco, amplio, limpio, bien organizado, elegante y sencillo al mismo tiempo. 



Con una eslora/longitud de 110 metros y una manga/anchura de 11,4 metros, puede transportar hasta 160 pasajeros, acomodados en 78 camarotes distribuidos en dos puentes; el superior, al nivel del muelle, con 28 camarotes, ( dos para pasajeros con movilidad reducida) y el principal con 50. Todas las cabinas son exteriores, con amplio ventanal y baño completo con ducha, así como climatización de control individual. 


Los meandros del Sena entre Honfleur y París.


Un amplio salón, con bar y pista de baile y un comedor con capacidad para todo el pasaje, completan los servicios del barco, cuyo tercer puente, en cubierta, amplio y abierto, es un solárium multiuso, acondicionado con sillas, mesas y tumbonas, que por la noche permiten disfrutar de la terraza y de la brisa. La tripulación del MS France la forman 25 personas, de ellas la mitad féminas. 

Salón comedor de la motonove MS France de la compañía CroisiEurope


Ya descansados, tuvo lugar en el salón el coctel de bienvenida y la presentación del Capitán y el resto de la tripulación. 

A las 20:00 horas se sirvió la cena. Después el largo atardecer de julio animó a un agradable paseo por Honfleur, en plena temporada de vacaciones estivales. La vieja dársena del puerto era un hervidero de gente, que llenaba los restaurantes y sus terrazas.

La Costa Florida y el Calvados 


Durante 3 días íbamos a descubrir lo más importante del bajo Sena desde su estuario, en un crucero que iba a desarrollarse en sentido ascendente del río, desde la desembocadura en el Canal de la Mancha, aguas arriba, hasta llegar a Paris. El segundo día invertimos toda la mañana en una amplia excursión de 4 horas que se centró en dos villas y un castillo.

Nos hallamos en la región de la Baja Normandía y cruzamos por una armoniosa campiña, muy cercana al mar, salpicada de rústicas de madera entramada, entre verdes pastos e innumerables arboles, especialmente de manzanos. 


Visita al Château du Breuil, una bodega de Calvados

 

 

Estamos en el departamento normando de Calvados y dentro de él, en el llamado Pays d´Auge, país de aguas abundantes, en el bajo francés medieval. Las numerosas corrientes acuáticas, lagunas y marismas, están en el origen de este nombre. También quizás por ser una de las zonas más lluviosas del país. Es la región donde se fabrica el Calvados, el afamado licor digestivo procedente de la sidra, que solamente se elabora en esta región normanda; el aguardiente favorito del Inspector Maigret, y también de su creador, el escritor belga George Simenon. 

Bodega de envejecimiento de Calvados. Château du Breuil.



El Château du Breuil es una conocida destilería tradicional de Calvados ubicada en un histórico castillo renacentista. La fortaleza fue construida entre los siglos XVI y XVII, y aunque siempre han destilado licor, como empresa comenzaron la comercialización de la marca en 1954. 


Edificio principal del Château du Breuil. Foto cartesfrance.fr



Visitamos los imponentes alambiques antiguos y el granero centenario, que alberga las cubas de roble donde envejece el apreciado aguardiente. El conjunto del castillo y los edificios de época anexos, se enmarca en un magnífico jardín a la sombra de los enormes castaños, y adornado por las magníficas hortensias en flor. La visita termina con una pequeña degustación de dos tipos de licor de Calvados, uno joven sin apenas crianza y otro de 15 años de envejecimiento, en una tienda bien surtida que ofrece interesantes productos relacionados con el licor. 

La Costa Florida, Trouville sur Mer y Deauville

 

 


Entonados con el aguardiente matinal proseguimos nuestra visita hacia la costa atlántica de Normandía, a orillas del Canal de la Mancha. La región costera del Pays d´Auge normando, es conocida por la denominación turística de la Côte Fleurie o Costa Florida , debido a la proximidad de los miles de manzanos, que en su época de floración ofrecen un espectáculo fugaz pero irrepetible. También por la flor de sal, la delgada capa blanca de cristalización salina, de formas caprichosas, que se forma con cierta frecuencia en las arenas de sus playas, en marea baja, durante los atardeceres de verano. 

La Belle Epoque en Trouville sur Mer


La Costa Florida estuvo en los orígenes del turismo balneario francés desde principios del siglo XIX. Durante toda la centuria fueron las playas preferidas, primero por la nobleza de la Restauración, y más tarde por la burguesía parisina. Son numerosas y muy interesantes las estaciones balnearias y entre ellas las más conocidas Deauville y Trouville sur Mer. Aquí en la Costa Florida, situó Marcel Proust su balneario de Balbec, escenario imaginario de su famosa novela En busca del tiempo perdido. 

Deauville y Trouville sur Mer se hallan yuxtapuestas, separadas únicamente por la desembocadura del río Touques. No obstante su historia y sus características son muy diversas. 


Trouville sur Mer 

 

Casino Barrière de Trouville sur Mer



Trouville sur Mer fue la primera localidad que visitamos en la Costa. Es una pequeña villa coqueta y muy activa, con un ajetreado puerto pesquero y deportivo, una gran playa de arena fina y un famoso casino. La villa se remonta a la Edad Media. Trouville dio origen a la Costa Florida y puso de moda los baños de mar bajo el reinado de Napoleón III. 



Sigue siendo un puerto pesquero muy activo Aquel día de nuestra visita era domingo y el Mercado de Pescado estaba abierto, instalado a lo largo de los muelles. Todo un espectáculo muy pintoresco, que apenas nos dio tiempo a disfrutar. 

Hotel des Roches Noires. Claude Monet. 1870


En Trouville se halla el famoso Hotel des Roches Noires, inaugurado en 1866, uno de los lugares preferidos por la aristocracia del Segundo Imperio y la burguesía de la III República. También era un rincón elegido por millonarios americanos, industriales alemanes o nobles ingleses para sus veraneos elegantes. Era conocido como " el rey de la costa normanda". Claude Monet lo inmortalizó en varias cuadros, en su época de mayor esplendor. Aún sigue en pie presidiendo la playa de Trouville. 

Deauville

Sombrillas multicolores esperando a los bañistas en la playa

 
Hotel Royal con palacete de época. Deauville


Deauville es por el contrario una villa artificial, una estación balnearia creada exclusivamente para el veraneo de las clases altas, fundamentalmente de París. Las amplias dunas de arena fina, que se extendían más allá de la desembocadura del río, se fueron poblando poco a poco de mansiones, de hoteles, de residencias.. Trouville se había quedado pequeño para albergar todo el gran desarrollo balneario que demandaban los aristócratas y los burgueses de la capital. Era la década de 1860, en la cúspide económica y política del Segundo Impero, la corte de Napoleón III y Eugenia de Montijo, los negocios impulsados por la incipiente revolución industrial, por el comercio colonial, etc. 

La llegada del ferrocarril en 1863 supondrá un punto de inflexión. La creación de los establecimientos de balneoterapia y el casino supusieron un aliciente añadido. Una espléndida arquitectura ecléctica, mezcla de estilos regionales e históricos, se va a desarrollar a lo largo de los siguientes decenios, hasta la llamada Belle Epoque, que marcará la cumbre del atractivo de Deauville. En el siglo XX la ciudad sufre las consecuencias de las dos guerras mundiales y las crisis económicas, pero emerge siempre con vigor renovado.

La hora del baño en Deauville. Eugène Boudin. 1865


Hoy en día Deauville es una de las estaciones balnearias más famosas y con más glamur de Francia y de Europa. Cuenta con una magnífica playa bordeada por “Les Planches“, el largo paseo marítimo de 650 metros, al que se asoman elegantes bares y selectos restaurantes de alta calidad. El Hipódromo, el Casino y el Campo de Golf son complementos indispensables para una estación de lujo. 


Desde 1975 Deauville es sede del Festival de Cine Americano y cada mes de setiembre es fácil cruzarse en Les Planches con estrellas de Hollywood y del cine francés. 

Hotel Normandy. Deauville. foto wikipedia



Deauville merece un detenido paseo para admirar su magnífica colección de palacetes, como la Villa Strassburger, cerca del Hipódromo, hoteles de lujo, especialmente el Normandy y el Royal, tiendas de marcas de lujo y elegantes zonas de jardines urbanos. 


Descubriendo HONFLEUR 

 

Honfleur. La Dársena. Foto  paintingfrance.com

Aquel mismo día, tras el almuerzo a bordo de nuestro barco, realizamos una visita guiada y a pie de Honfleur. Esta villa marinera está ubicada en la orilla izquierda de la desembocadura del río Sena y enfrente mismo de Le Havre, el gran puerto industrial, sobre el estuario sobre el Canal de La Mancha. Honfleur es conocida sobre todo por su pintoresco y antiguo puerto comercial y de pesca, que hoy forma el corazón de la villa. Este peculiar paisaje, con sus casas marineras, estrechas y recostadas, sus vapores de época, sus callejuelas, sus placitas, etc. ha sido pintado por numerosos pintores. En el siglo XIX artistas como Courbet, Monet y Jongkind formaron la llamada Escuela de Honfleur, que tanto hubo de contribuir al movimiento impresionista. Aquí nació Eugene Boudin, el gran pintor de marinas, considerado un precursor del impresionismo. También, por cierto su contemporáneo, Eric Satie, el pianista y compositor de fama mundial. 

Siglos atrás Honfleur tuvo una historia azarosa, pues la ocuparon varias veces los ingleses ( el gran asedio fue en 1415 ) y su posesión fue vital en el transcurso de la Guerra de los Cien Años, que lidiaron Francia e Inglaterra. Esto no es extraño, puesto que la posesión de Honfleur y el Sena, significaban nada menos que la entrada abierta hasta Paris. El comercio con Canadá, las Antillas y África la hizo grande en el s. XVII pero, la Revolución Francesa de 1789 y las guerras posteriores, la dejó arruinada, al igual que su puerto. Hace ya tiempo que Honfleur es solo una villa residencial, comercial y turística. 



 El paseo nos llevó por el Barrio Este, donde se halla la iglesia más antigua de la villa, San Esteban, toda de piedra calcárea y al Barrio Oeste, que alberga el templo de Santa Catalina ( s. XV ), la iglesia en madera más grande de Francia; su interior recuerda a una nave invertida. El campanario, exento, separado de la iglesia, tiene forma de cúpula. A la dársena, el viejo puerto, pleno hoy de barcos de recreo y algunos yates, se asoman La Lieutenance ó antigua fortaleza, el Hotel de Ville o ayuntamiento y un escueto Museo del Mar. Un simpático tiovivo de doble piso daba, durante nuestra visita, un aire festivo a la zona. 

Y luego quedan las callejuelas, de casas entramadas, y en sus bajos, numerosas galerías de arte y multitud de comercios que dan vida a Honfleur. Las tiendas de “delicatesen” nos permitían probar sus dulces, quesos y por supuesto los vinos dulces y el licor de Calvados. El inmenso Granero de la Sal de 1670, es hoy una sala de Exposiciones. Por último visitamos la Oficina de Turismo que aquel día estaba a rebosar. 

 Saliendo de HONFLEUR 


 Tras el regreso al barco, este se preparó para zarpar con una maniobra sencilla, porque es una nave muy dúctil y versátil. La salida se fijó en función de la marea, con un espectacular desatraque de la Dársena Este, cruzando las dos barreras de puentes giratorios, antes de alcanzar el estuario del Sena. Los paseantes de ambas orillas nos despedían amistosamente saludando mano en alto. 

Durante la maniobra de salida del puerto, nadie abandonó el puente exterior, para contemplar un panorama nuevo y apasionante. Fue un momento mágico; la larga tarde estival soleada, la brisa suave del mar, el comienzo de nuestro crucero por el gran río..... todo invitaba a un abandono gozoso.... Ya en el estuario comenzamos a remontar el río Sena. 

Puente de Normandía sobre el Estuario del Sena


A nuestra izquierda dejábamos Le Havre y su gran puerto sobre el Canal de la Mancha. A la derecha, contemplamos en nuestro horizonte próximo, la airosa silueta del Puente de Normandía, la enorme estructura de hormigón y acero, de más de 2 kms de longitud, que salva el estuario a 60 metros de altura , y en la que destacan los dos grandes pilares atirantados. Poco a poco nos fuimos aproximando al viaducto hasta cruzarlo y dejarlo atrás. 

Entre Le Havre y Rouen , tres grandes puentes cruzan el Sena permitiendo el fluido tráfico fluvial-marítimo . El ya citado Puente de Normandía es el más cercano al Canal de la Mancha. Aguas arriba, el segundo puente está en Tancarville y el tercero es el de Brotonne , en Caudebec- en- Caux,. Ya no hay mas viaductos hasta Rouen, allí donde termina la influencia de las mareas y por tanto el paso de grandes barcos. El Sena discurre por una llanura fluvial, que el propio río ha excavado en épocas geológicas remotas y más tarde ha rellenado, de tal manera que su cuenca baja constituye una apacible vía fluvial, por una sucesión de meandros que atraviesan los paisajes de la Baja Normandía y a cuyas orillas se ubican pueblos pintorescos, lugares monumentales y blancos acantilados calcáreos de mediana altura. 

En tiempos fue ésta una zona convulsa, por las luchas entre los reyes ingleses y franceses. También sufrió mucho al final de la II Guerra Mundial. Yo prefiero recordar que este idílico paisaje, inspiró a diversos pintores del siglo XIX, por lo que se denomina la Ruta de los Impresionistas. Es también el País del Calvados, de la Ruta de las Abadías y de Santa Juana de Arco. Y también el río de Teresita de Lisieux, la joven normanda santificada, y de gran veneración en toda Francia. 

 Esa noche navegamos plácidamente hasta la villa ribereña de Duclair.

....continuará la 2ª parte

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